El Super Bowl que le enseñó a esa América que en realidad se llama Estados Unidos.

En un escenario que históricamente se ha pensado como “estadounidense”, el medio tiempo del Super Bowl se convirtió en algo más que un espectáculo: fue una declaración. A través del baile, el idioma, los cuerpos y la memoria colectiva, América Latina se nombró a sí misma y recordó algo incómodo para muchos: América no es un país. Esta es una lectura cultural y política de un show que incomodó no por ser latino, sino por serlo sin pedir permiso.