Decir “no” no debería ser un acto de valentía, pero en una cultura que normaliza la presión y la complacencia, poner límites sigue siendo revolucionario. Este post reflexiona sobre el principio de “No es No” como un derecho universal, más allá del consentimiento sexual, y propone una cultura donde tanto el “no” como el “sí” sean respetados sin condiciones. Una invitación a construir relaciones más sanas, asertivas y basadas en el respeto mutuo.
