Aceptar un elogio parece sencillo, pero no lo es para todas. Mientras a los hombres se les enseña a recibirlos sin problema, a las mujeres se nos inculca a negarlos para no parecer presumidas. Esta diferencia en la educación impacta directamente en la autoestima femenina y alimenta el síndrome del impostor, llevándonos a minimizar nuestros logros y a ponernos por debajo para no incomodar. En este artículo reflexiono sobre cómo estas dinámicas afectan nuestra confianza y comparto consejos prácticos para aprender a aceptar cumplidos con seguridad y fortalecer el amor propio.
