Llevamos varios días leyendo/escuchando la polémica de Blake Lively y Justin Bandoni acerca de la película “It end with us” o en español “Romper el círculo”.
Primero que nada, te comento que si no quieres leer todo el texto, le des al link correspondiente si prefieres escucharlo en Spotify o en Ivoox.
Ahora sí, comencemos hablando sobre la polémica con Blake y sus respuestas tan superficiales acerca de una filme que aborda un tema tan serio como la violencia doméstica.
Y si, he leído el libro y visto la película así que tengo conocimiento para poder hacer la comparación entre los dos y de por qué me parece que Blake está llevando las cosas de forma incorrecta.
Cuando leí el libro, gracias a una gran amiga milenial seguidora de lo que ahora sé que se llama lit-tok (esos tiktoks que hablan de libros), me llevé una grata sorpresa, pues mostraba perfectamente lo que pasa en la mente de una víctima de violencia doméstica. Las mil maneras que se tienen de ignorar las “red flags” que se encuentran, gracias a ese autoengaño que le lleva a justificar al agresor. Y todo esto se ve en el libro, y se entiende con la plática mucho mas profunda que tiene con su mamá y por eso se puede ver mas fácilmente el por qué le pide el divorcio tras nacer su hija (recuerden este punto, por favor)
Y aquí es donde me parece que el “corte Lively” que se llevó´a la pantalla grande tiene todos los puntos equivocados.
Comenzaré por explicar esto del corte Lively y el corte Justin porque no todo mundo puede estar familiarizado con este término. Resulta que Bandoni era el director y Lively la productora de la película, por lo que ambas partes podían hacer sus propias revisiones, es por esto también que la escena de la azotea fue escrita por Ryan Reynolds (además de que fue mientras estaba la huelga de guionistas). Entonces lo que se dice es que la versión que hemos visto en cine fue la que Blake quiso llevar, con la edición tal como la vimos. Esto nos hace saber que hay una versión de Justin (el corte Justin) que, pareciera ser está más enfocada en mostrar, tal como el libro, la violencia doméstica que Ryle ejerce sobre Lily Bloom.
Ya te comenté que una de las razones por la que me gustó tanto el libro es porque mostró muy bien las fases de la violencia doméstica. He estado escuchando a más de una persona (hombre o mujer) preguntarse que cómo es posible que se quedara en esa relación pues desde un principio se notaba que era violento. Incluso hay quien llega a culpar a Lily por seguir enganchada con el ex (Atlas) cuando en realidad tanto en el libro como en la película ella deja en claro que no es así. Pero como siempre, se suele hacer el señalamiento hacia la víctima en lugar del agresor.
Ahora, también tenemos a quienes dicen, que en realidad él no era tan violento, que fue exagerado pedir el divorcio justo cuando él estaba demostrando que había cambiado. Que le ayudó con la cuna, que le mostraba su amor, que estuvo con ella en el parto!
Porque si, cuando tenemos cerca a alguien que ha sufrido violencia doméstica hemos estado en la posición de cuestionar que se quedara en esa relación, y criticamos que no se fueran antes, si era tan obvio. Solo que la realidad es que no, no se nota, y te preguntarás ¿por qué?, y es por esto que aquí te cuento qué es el círculo de la violencia:
Comenzamos con:
Fase de tensión: Se caracteriza por una escalada gradual de la fricción y los conflictos en la pareja. El hombre violento expresa hostilidad, pero no en forma explosiva; la mujer intenta calmar, complacer o evitar las molestias a su agresor, tratando de controlar la situación.
Fase de agresión: Es en este momento en que se hace totalmente visible la agresión. Muchas veces esta agresión no es directamente hacia la mujer, sino hacia objetos. En el caso de “It end with us” podemos ver en la escena de la azotea que la violencia la ejerce hacia las sillas y las mesas con las que se encuentra. Así, dentro de la relación el hombre puede ejercer la violencia gritando al aire, o dando un puñetazo a la pared o a alguna puerta. Es entonces que la mujer se siente “a salvo” porque a ella no le pegó, hasta que lo hace.
Y en cualquier caso de agresión (hacia un objeto o hacia la persona), la fase siguiente es la de conciliación o luna de miel: El hombre violento suele mostrar arrepentimiento y pedir perdón, hace promesas de cambio y muestra afecto exacerbado. Tras el cambio aparente, la mujer puede justificar a su pareja y permanecer a su lado, pasando por alto el episodio violento. Si han denunciado suelen retirar la denuncia y justificar los hechos ante sí mismas y su círculo cercano.
La reiteración del ciclo aumenta la violencia, espaciando los momentos conciliatorios y repitiendo la escalada. Y cuando la mujer tiene pruebas para denunciar y motivación para solicitar ayuda y terminar el abuso, es que el temor puede impedir que tome las acciones necesarias
Si la violencia no ha sido en principio hacia ella, la fase de conciliación y/o luna de miel es algo a lo que es fácil entrar y entonces, cuando la violencia es directa, es más fácil que esta fase de luna de miel se sienta natural y se acepte sin mayores cuestionamientos.
Por no hablar del momento que sucede en muchas ocasiones, en que el hombre aleja a la mujer de su familia y amistades. El aislarla es lo que hace mas fácil poder ejercer esta violencia porque para ella es más difícil encontrar una posible salida y él ya la tiene convencida de que nadie le quiere y por eso se fueron de su lado. Dejando la responsabilidad de este alejamiento a la familia y a las amistades, pues obviamente él nunca va a aceptar que él fue quien la alejó.
Y no caigamos nuevamente en la pregunta de ¿cómo permitió que la alejara de todo mundo?, pues volvemos a esa posición fácil en donde no vemos el contexto de la violencia de género. Y si quieres que te lo cuente déjamelo en los comentarios y haré un post hablando de esto.
Pero volvamos a la violencia doméstica y hablemos de lo extraño que puede ser que Blake LIvely lleve el marketing de esta película a una promoción como si se tratara de una rom-com (comedia romántica) y es que definitivamente no lo es. Esta es una película que trata un tema muy delicado que si bien no lo hace con la crudeza de “Sleeping with the enemy” (“Durmiendo con el enemigo” con Julia Roberts) en donde se muestra una violencia clara y más directa, no deja de ser una película que trata un tema serio y grave como lo es la violencia doméstica.
Sin embargo podría decir que hay algo rescatable en el hecho de que «It end with us» sea presentada como una comedia romántica, y es que podamos ver que la violencia en la relación se forma de una manera sutil, donde la pareja parece ser el hombre ideal (etapa del love bombing) hasta que muestra realmente quién es.
Pues como te decía en un principio, este libro muestra muy bien ese proceso de justificar la violencia que se vive hasta que llega el momento en que la mujer se da cuenta de que en realidad no puede seguir ahí. Y te pedí que recordaras que ella le pide el divorcio después de nacer su hija. Y mas allá de lo que le dice sobre qué haría si su hija llegara y le dijera que su pareja le violenta, tenemos las escenas de cuando ella recuerda claramente lo que en realidad sucedió en esas dos ocasiones que se muestran en la película (independientemente de aquella que casi termina en violación). Ella recuerda perfectamente que él la golpeó y que también la empujó por la escalera y que en ninguna de esas dos ocasiones fue un accidente como él quiso hacerle creer.
No seguiré comparando con el libro, porque pocas películas salen ganando en esa comparativa. Solo te pido que abras bien los ojos, ya sea para ver la película o para leer el libro. Que te vuelvas alguien a quien se pueda acercar esa amiga, familiar o conocida cuando se sienta violentada y no le juzgues. Que dejes de ser la persona que pregunta ¿por qué te quedaste? y te vuelvas la persona que contesta ¿en qué forma te puedo ayudar?.
Y si tú te estás dando cuenta de que tu relación va por ese camino sepas que si, que puedes terminar ese ciclo ahí, que puedes romper el círculo.
Y ya para cerrar, te dejo un texto de Cecilia Solá, docente y escritora argentina.
NO ME PEGA.. AUNQUE ME ESTÁ MATANDO..
“ Pero te pega?» – me pregunta la policía, una chica jovencita con el pelo recogido que me recuerda un poco a mi hija. “¿Te pega o no te pega? Decídete, porque no podemos andar registrando denuncias por tonterías”. No sé qué decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no… no me van a creer, pero no sé qué decir. Nunca me dio un puñetazo. Ni una bofetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo. Tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita de donde está mi cabeza, pero no me pega. «Estúpida, gorda asquerosa, te tendría que mandar a la mierda, a ver quién te aguanta y quién te da de comer”- me dice. Pero no me pega….
A mí me gustaría tener mi dinero, pero él no quiere que trabaje. Dice que soy una inútil y que le va a salir más caro el collar que la perra.
«¿Pero te pega o no te pega?» – repite la señorita de uniforme, que está perdiendo la paciencia y empieza a poner el mismo gesto que él cuando le sirvo el almuerzo y me dice que le falta sal, o que está crudo, que con lo que me gusta comer cómo no voy a saber cocinar. No, no me pega, nunca me pega, pero quiero que se vaya, quiero vivir sin miedo, quiero no sobresaltarme cada vez que escucho el motor de su coche, quiero vivir sin ese dolor de estómago que me quedó desde aquella vez que Lauti, mi hijo, trajo una gatita a casa y él la ahogó en la bañera. Dijo que a bastantes vagos daba ya de comer. Ahí supe que quería que se fuera. O que se muera. O morirme yo.
El otro día me encontré con Sandra, mi mejor amiga de la escuela de maquillaje, y me dijo que me veía mal, triste. Empecé a llorar como una idiota y le conté todo, pero rápido, porque tenía que volver a casa antes de que él llegara. Si no, me iba a dejar encerrada como esa vez que tardé en volver del súper porque había mucha gente y se enfadó. Me tuvo encerrada en el dormitorio una semana. Sólo cuando él venía me dejaba salir para ir al baño. Pero no me pegó. Sandra dice que lo puedo denunciar, que soy víctima de violencia económica, emocional y verbal, que un juez lo puede sacar porque la casa es mía. Pero la policía me dice que no pueden hacer nada, que trate de hablar con él. Que esto no es cosa para la policía,
porque no me pega, aunque me esté matando.




