Si, ya ha pasado el “boom” de Barbie y vengo a hablar de ella porque ya podría verla muchas veces más, y es que cada vez que hablo de ella con mis amigas surgen mas detalles que a todas nos significaron algo, y no algo sin importancia. Sin embargo está muy claro que las reacciones que ha tenido dentro de ciertas personas (en su mayoría del género masculino) ha sido de rechazo y esto me ha demostrado que la película lo ha hecho muy bien.
Mostrar a un Ken seguidor y no líder, ignorado en muchas situaciones o tratado con condescendencia, ha ofendido a una gran cantidad de personas que consideraron que eso es humillante. Sin detenerse a pensar que esa es la posición en la que se puso a la mujer desde hace muchos años. Tantos y acaso más años que los que tiene de vida Barbie, que nació en un momento en que las mujeres no eran sino un complemento en la vida del hombre. Un complemento cuya labor era casarse, tener hijos y lucir bien.
La mujer perfecta era aquella que no necesitaba protagonismo y que, sobre todo, tenía como única meta el ser madre. Es por esto que me sigue gustando tanto la escena donde emula a los simios de 2001 Odisea del espacio
“Poco después de la aparición del monolito, vemos a uno de los cavernícolas contemplando el esqueleto de un animal. Parece reflexionar sobre lo que tiene delante, como si estuviese viéndolo desde una nueva perspectiva. Hay algo nuevo en aquellos huesos. Algo que hasta entonces ni él ni ninguno de sus congéneres habían visto. Los huesos que hay tirados por el suelo pueden ser usados. El cavernícola coge el más robusto de los huesos y empieza a golpear el esqueleto; primero con precaución, más tarde con fuerza, hasta que termina consumido por un frenesí violento. Este cavernícola acaba de descubrir el primer arma —la primera herramienta— de la historia. O dicho de otro modo, acaba de aparecer el primer ser humano sobre la faz de la tierra.”
Así, del mismo modo que apareció el homo sapiens con Kubrick, cuando aparece Barbie en escena, las niñas aprenden que ser madre no es la única forma de ser feliz y mucho menos la única forma de ser mujer, así que destruyen todo lo anterior para dar paso a una nueva mujer. Aquella cuyo final feliz no depende de la maternidad en un mundo de dependencia y estereotipos.
Ruth Handler, al crear a Barbie creó mucho mas que una muñeca para su hija. Creó un modelo de lo que las mujeres podrían ser si querían. No era solamente el darle a una niña una muñeca que simulara ser un bebé para que desde pequeñas se fueran ¿entrenando?, ¿acostumbrando?, ¿encerrando en la idea? de que su único futuro era ser madres. No, Barbie les (nos) mostró que podíamos tener un auto y una camioneta y una casa, que las posibilidades de profesiones eran muy amplias pues mostraba a mujeres capaces a las que no se les encerraba en labores de hogar. Barbie nos ha mostrado que las mujeres no solo existen en el mundo para ser madres o dedicarse a trabajos considerados femeninos como la enfermería sino que también pueden ser doctoras, abogadas, científicas, pilotos y que las emociones no están peleadas con el pensamiento lógico y eficiente, tal como sí ha sido separado en el mundo masculino.
“no tengo ninguna dificultad en manejar la lógica y la emoción al mismo tiempo y eso no reduce mis capacidades, las expande.”
Barbie abogada
Y ahora quiero que nos detengamos un momento a pensar en la frase que se dice al final de la película “y quizás un día los Ken tengan la misma libertad que tenemos las mujeres en el mundo real”. Y es que en este mundo de Barbie, Ken representa el papel que la mujer ha desempeñado desde hace varios siglos. Y por supuesto que entiendo la molestia de tantos hombres a quienes ese papel secundario, de un Ken que solo existe si Barbie lo mira, de ser quien recibe el rechazo, la indiferencia y condescendencia les puede molestar tanto pues están acostumbrados a vivir en un mundo donde, tal como se dio cuenta Ken al llegar, por el solo hecho de ser hombres ya se les considera mejores, mas listos, mas aptos y en donde están convencidos de que son superiores. En donde están condicionados a pensar que el consejo de una mujer es equivalente a control. Son hombres que dicen querer a una mujer independiente pero cuando la tienen necesitan humillarla y reducirla para sentirse nuevamente cómodos en una posición de control. Y están convencidos de que ninguna mujer debe negarles nada y mucho menos rechazarlos porque ellos tienen interiorizado que pueden hacer lo que quieran, tomar lo que desean y que nadie debe negarles nada, mucho menos una mujer.
Lo que es cierto es que no me parece que esta sea una película que hable de igualdad, me parece mas bien una excelente película que habla de la desigualdad que existe actualmente entre hombres y mujeres. Barbieland y el mundo real están en esos extremos donde solo uno de los géneros es quien tiene la razón y el control y en ninguno de estos dos mundos esta actitud es correcta.
“Para ser honesto, cuando descubrí que el patriarcado no se trataba de caballos, perdí el interés” Ken
Las personas como individuos tenemos capacidades que llegan hasta cierto punto y es la ayuda conjunta la que nos llevará mucho mas lejos, tanto en el plano personal como en el social, y con esto estoy cruzando obviamente a la familia, la pareja y las amistades. No se trata de necesitar a alguien para saber cuál es nuestro propósito en la vida y mucho menos para saber qué queremos. Ken no debiera existir solo si Barbie lo mira y de ese mismo modo las mujeres no debieran necesitar que un hombre les diga quiénes son o qué hacer. Se trata de que toda la gente tenga la libertad de decidir sobre sí misma y con esta libertad decidir estar con alguien (o no), pero no desde el sentimiento de necesidad sino desde la independencia y la seguridad que debe dar el sabernos suficientes, porque lo somos.
Lo que es cierto, es que no puedo dejar de lado el discurso de Gloria, el personaje de América Ferrera. Y ponle atención porque no, no son exageraciones lo que se dice ahí, porque si bien es cierto habemos mujeres que vivimos bajo la seguridad de quiénes somos, todas hemos pasado por ahí antes de irnos deconstruyendo, porque todas hemos crecido en esta sociedad que indica lo que debes ser/hacer para considerarte “mujer”. Es por esto que este discurso provocó un sentimiento tan generalizado en las mujeres que le hemos escuchado y nos sentimos tan identificadas con ella.
‘Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa e inteligente… y me parte el alma que creas no ser suficientemente buena, como si tuviéramos que ser siempre extraordinarias, pero de algún modo siempre lo estamos haciendo mal.
Tenemos que ser delgadas, pero no demasiado y no debes decir que quieres estar delgada. Debes decir que quieres un peso sano, pero, además, sí tienes que estar delgada.
Debes tener dinero, pero no puedes pedir dinero porque eso sería grosero.
Debes ser jefa, pero no puedes ser dura. Debes liderar, pero no puedes aplastar las ideas ajenas.
Se supone que debe encantarte ser madre, pero no hables de tus hijos todo el tiempo.
Tienes que ser una profesional, pero también cuidar a todos los demás.
Eres responsable de la mala conducta de los hombres, lo que es de locos, pero, si haces notar eso, se te acusa de ser quejumbrosa.
Se espera que te conserves bonita para los hombres, pero no tan bonita como para que los tientes demasiado o que amenaces a otras mujeres (porque se supone eres parte de la sororidad). Siempre tienes que destacar y siempre ser muy agradecida… pero nunca olvides que el sistema está arreglado, así que encuentra cómo reconocerlo, pero recuerda ser agradecida.
No debes envejecer nunca; nunca ser grosera; nunca presumir; nunca ser egoísta; nunca tropezar; nunca fracasar o demostrar miedo; y, por supuesto, nunca debes ser impertinente.
Es muy difícil, es demasiado contradictorio y nadie te da una medalla ni te dice gracias… y resulta, de hecho, que no solo estás haciendo todo mal, sino que, además, todo lo que pasa es TU CULPA. Ya me cansé de verme a mí misma y a cada una de las mujeres haciendo hasta lo imposible para que los demás nos quieran’.

