La asertividad, es una de esas cualidades que parecen complejas de desarrollar. Se trata de ser firmes en nuestras decisiones de tal manera que no lleguemos al punto de la pasividad (permitiendo que otros decidan por nosotros o pasen por alto nuestras ideas y valores) pero tampoco de la agresividad. Mediante la asertividad, podemos comunicarnos de una forma clara y concisa, haciendo valer lo nuestro ante los demás. Contar con un criterio en la sociedad de hoy es indispensable para lograr lo que queremos.
Generalmente las personas asertivas tienden a tomar decisiones y guiar a otros de manera mucho más sencilla que quienes no cuentan con este rasgo pues cuando se tiene una visión clara del mundo y del camino que queremos recorrer, y además contamos con la habilidad de comunicarlo de forma asertiva, el éxito formará parte de nuestras vidas.
Uno de los valores que promueve la asertividad, es el respeto. Ser asertivo no es ser rudo. Hay que tener esto muy en cuenta cada vez que empieces a cuestionar tu asertividad. Sino incluye respeto y tolerancia hacia los demás, no es asertividad. Cuando nos comunicamos asertivamente estamos dando a entender clara y concretamente nuestro punto de vista y lo que queremos lograr.
Generalmente estamos acostumbrados a dar rodeos cuando tememos a la reacción de los demás, a lo que vayan a pensar de nosotros y si estarán a favor o en nuestra contra. Ser asertivo significa, decir las cosas como son y sin vergüenza ni temor a lo que los demás piensen sin mentir ni manipular para lograr lo que queremos.
Las personas asertivas son recordadas, no pasan desapercibidas, porque simplemente le comunican al mundo sus deseos y se los comunican con claridad. Exigen lo que se debe exigir y respetan a los demás.


